Iniciate.  Levantando el vuelo.
EL DESPEGUE

Motor en marcha, comprobar que los mandos se mueven en la dirección debida, el aprendiz observa los movimientos de las palancas en la emisora y su efecto sobre el avión. El monitor lleva el avión a la pista, lo encara al viento, acelera progresivamente al tiempo que contrarresta la desviación a la izquierda, por el torque del motor, con un suave empuje a derechas de la palanca del timón. El avión adquiere suficiente velocidad y con un tirón suave de la palanca de profundidad lo eleva con un ángulo moderado, no más de unos 15 grados. Conseguida una altura de unos 20 metros inicia un giro suave al tiempo que compensa con la profundidad para seguir ganando altura. Al llegar a los 100 metros se procede al trimado para corregir cualquier tendencia del modelo ya sea  a descender o subir o bien girar a un lado. Así conseguirá que el avión pueda hacer tramos rectos de vuelo de 100 o 200 metros sin tener que tocar los mandos. Conseguido esto y a una altura de unos 100 m. Pasa la emisora, con el modelo a medio gas, al alumno. Esto no sería necesario en caso de contar con un cable de enseñanza que conectara las emisoras de monitor y alumno dando la posibilidad al primero de desconectar el mando de éste para corregir alguna maniobra comprometida.

EL VUELO

El alumno procurará, a pesar de los nervios, no realizar movimientos bruscos de mucha amplitud con las palancas. Iniciará un giro sin inclinar más de 30 grados el avión al tiempo que tira, levemente, de la profundidad para compensar la pérdida de altura. La intención inicial es la de mantener una trayectoria tipo " hipódromo " y cuando esto se domine hacer ochos horizontales cambiando el sentido de giro cada cierto número de giros. En caso, frecuente, de mantener empujada más tiempo del necesario la palanca de dirección el modelo puede iniciar un "enrosque" que, de mantenerlo le llevará  a los  duros brazos del planeta. La solución: mandar al lado contrario para estabilizarlo. Si esto no es solución sino agravamiento cortar gas soltar las palancas y el avión se estabilizará (hablamos de un entrenador de ala alta). Si no fuera así pasar al instante la emisora al monitor, en el caso de que éste no la hubiera reclamado ya.

EL ATERRIZAJE

Controlando el tiempo para tener reserva de combustible e impedir una parada inesperada de motor, el monitor inicia el circuito de aterrizaje de modo que tras el último viraje nos encontramos cara al viento, alineados con la pista y a 1/3 de gas. Llegando al nivel de la cabecera de pista con una altura de unos 5 a 10 metros cortamos gas, quedará al ralentí, y mantenemos, si es que el modelo no lo hace por sí mismo que es lo deseable, una pendiente de descenso de unos 30 grados para  recoger suavemente el morro a poco menos de un metro y conseguir, sin ganar otra vez altura, que el modelo se "pose", en realidad es un desplome controlado, suavemente para rodar a poca velocidad hasta detenerse.

HASTA LAS ESTRELLAS Y MAS ALLÁ...

Las maniobras de despegue y aterrizaje, por ese orden serán las que tras el dominio en altura del modelo ensayará el alumno. Los rizos, vuelo invertido, toneles y demás vistosas expresiones del vuelo serán pospuestas hasta dominar estas maniobras básicas. Paciencia. Esto es el comienzo de una emoción creciente, las maniobras por aprender son una constelación: tonel por puntos, avalancha, inmelman, ocho cubano, sombrero de copa, barrena, lomcevack...,¡un sueño a tu alcance!.

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